Asocajas, Camacol y Asobancaria proponen hoja de ruta para reactivar el sector vivienda

  • Colombia tiene un déficit habitacional urbano del 17% y produce cerca de 66.000 viviendas menos de las que necesita cada año.
  • La propuesta 2026–2030 combina subsidios a la demanda, coberturas a la tasa de interés, producción social para los hogares más vulnerables y un voucher de arrendamiento que construye historial crediticio -relevante en un país donde 40% de los hogares urbanos viven en arriendo.
  • La inversión estimada es de 17,2 billones en el cuatrienio, con un retorno proyectado de 25 billones de PIB adicional y entre 200.000 y 280.000 empleos anuales.
  • En los últimos cinco años, las Cajas de Compensación Familiar acompañaron a 310.000 hogares con recursos cercanos a los 10 billones de pesos, y sostuvieron la demanda habitacional cuando el Gobierno Nacional contrajo sus programas.

Bogotá, 20 de mayo de 2026. – Este 20 de mayo en Bogotá, Asocajas participó en el lanzamiento de “Por una Colombia en crecimiento 2026–2045”, iniciativa del Grupo BID convocada por Ramiro López-Ghio, su representante en Colombia, con el propósito de construir una visión estratégica de largo plazo que promueva el desarrollo, la competitividad y la generación de empleo. El evento reunió paneles sobre seguridad energética y política habitacional, con la participación de gremios, académicos y empresarios de ambos sectores.

En el preámbulo del panel de vivienda, Luis Fernando Mejía, economista y CEO de Lumen Economic Intelligence, presentó como consultor independiente contratado por el BID un diagnóstico y una propuesta de política habitacional inédita en su clase para 2026–2030, elaborados a partir de insumos técnicos de los tres gremios y fuentes públicas nacionales.

En la conversación posterior, que reunió a Guillermo Herrera, presidente de Camacol; Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria, Roberto Moreno, en representación del sector constructor y Carlos Mauricio Vásquez, presidente encargado de la Junta Directiva de Asocajas y director Administrativo de Compensar, los líderes enviaron un mensaje común: Colombia requiere una política habitacional estable, de largo plazo y capaz de convertirse en motor económico y social. .

Un sector que necesita señales claras
El diagnóstico apunta que Colombia tiene un déficit habitacional urbano del 17%, con 2,5 millones de hogares sin solución adecuada, mientras cada año se forman 212.000 nuevos hogares urbanos y la oferta formal apenas alcanza 146.000 unidades. A ese escenario estructural se suma el impacto de los cambios al programa Mi Casa Ya desde 2023, que según el análisis de Mejía generaron una pérdida acumulada de 47 billones de pesos en producción del subsector edificador entre 2022 y 2025.

El documento propone un portafolio de instrumentos que cubre todos los rangos de ingreso: 240.000 subsidios bajo un Mi Casa Ya II con segmentación progresiva, coberturas FRECH diferenciadas, un programa de producción social con subsidio del 85% para los hogares más vulnerables, y un voucher de arrendamiento diseñado para construir historial crediticio en quienes hoy quedan fuera del sistema financiero. La inversión estimada es de 17,2 billones de pesos en el cuatrienio -0,23% del PIB anual- con un retorno proyectado de 25 billones en valor agregado y entre 200.000 y 280.000 empleos generados cada año.

La posición de Asocajas  Carlos Mauricio Vásquez respaldó el diagnóstico y suscribió la propuesta, subrayando que la participación de las Cajas de Compensación Familiar no responde a la existencia de un fondo, sino al impacto social que genera el acceso a la vivienda: “Ese impacto que le permite a una familia a pensar en otras cosas, en educación, en salud, en bienestar en general, es lo que más nos motiva a participar en el sector”.

Vásquez compartió que, en los últimos cinco años, las Cajas acompañaron cerca de 310.000 hogares (55.000 por año) con recursos cercanos a los 10 billones de pesos en subsidios para vivienda nueva, arrendamiento y mejoramiento, logrando reducir cerca de un 40% las renuncias a subsidios. También recordó que, cuando el Gobierno Nacional contrajo sus programas, el FOVIS no se retrajo: “Somos por naturaleza contracíclicos. En los periodos económicos difíciles, las Cajas han ayudado a que el país no toque más fondo. Esta coyuntura no es la excepción”.

El presidente encargado de la Junta Directiva recalcó la importancia del carácter suprapartidista de la propuesta: “Independientemente de quién gane las elecciones, esta es una propuesta limpia de cualquier tipo de ideología, que garantiza el acceso a la vivienda en todos los rangos de ingreso. Podemos tener diferencias en la forma de abordarla, pero la dirección que este estudio le traza al país es la que nos debe convocar a todos”.

Una visión que trasciende los gobiernos
En la misma línea de Vásquez, hubo consenso en que la política habitacional no puede seguir dependiendo de la voluntad de cada Ejecutivo, sino consolidarse como política de Estado con instrumentos protegidos por Ley. En esa línea, el análisis de Mejía incluye una Ley de Vivienda que ancle jurídicamente los instrumentos centrales -Mi Casa Ya II, las coberturas FRECH, el voucher de arrendamiento y la producción social- protegiendo las expectativas legítimas de los hogares postulantes más allá del cuatrienio. Malagón recordó que Colombia llegó a ser el país con mayor venta de vivienda de interés social del mundo -y referente global en construcción sostenible- y llamó a no perder ese liderazgo. Herrera cerró con una reflexión sobre la ambición que el sector debe imponerse: “El mayor riesgo no es fallar en metas grandes, sino conformarse con metas pequeñas”.

Para Asocajas, el reto consiste en construir instrumentos que trasciendan los gobiernos y permitan mantener rutas reales de acceso a vivienda para las familias colombianas. La experiencia reciente demuestra que, incluso en momentos de desaceleración, las instituciones capaces de sostener la demanda y acompañar a los hogares cumplen un papel determinante para impulsar el crecimiento económico, el empleo y la reducción de brechas sociales.

 

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