Columnas de opinión del día

Columnas de opinión del día

Viernes, Abril 13, 2018

 

El envejecimiento y las pensiones

Autor: Roberto Junguito

En estos días se viene desarrollando en Cartagena el Congreso Internacional Fiap- Asofondos donde se debaten, entre otros temas, la coyuntura macroeconómica, y lo relacionado con la seguridad social, y las pensiones, mediante la participación de reconocidos expertos internacionales y nacionales. Otro de los temas de importancia que también es objeto de análisis son las tendencias demográficas y las implicaciones económicas y sociales del envejecimiento de la población y su incidencia en las pensiones.
Respecto al tema caben precisar algunas cifras presentadas en el Congreso Fiap- Asofondos que permiten comprender la magnitud del problema y el reto pensional que ello implica. La población de 65 años y más a escala mundial pasará de representar 8,2% en 2015 a 16,0% en 2050. En América Latina, la población de 65 y más en 2050 ascenderá al 19,4% del total. Esta situación refleja los aumentos de la expectativa de vida al nacer, la cual se ha incrementado 24 años entre 1950 y 2015 o sea cuatro años por década y se proyecta que alcanzará 78 años hacia 2025.

En el caso de Colombia, la participación de la población de 65 años se proyecta que alcanzará 21% en 2050. Los demógrafos resaltan que Colombia, en este momento, está en el período de desarrollo de su “bono/ventaja demográfica”, lo que implica que una proporción alta de su población está en edades productivas y que la nuestra no es todavía una población envejecida. Asimismo, argumentan que para aumentar el número de cotizantes al sistema pensional hay que formalizar el mercado laboral a toda costa y que no hacerlo es desperdiciar el bono demográfico. Esto mejorará la calidad de vida de los pensionados, pero también de las generaciones subsiguientes. Asimismo, recomiendan, de manera particular, estimular la participación laboral de las mujeres y aprovechar lo que denominan el bono de género.

También cabe resaltar que el Congreso Fiap- Asofondos es ocasión única para escuchar los planteamientos de los candidatos presidenciales en torno a la conveniencia de adoptar una reforma pensional y las características o rasgos que esta deberá tener. La importancia de la reforma se evidencia, como lo sostiene el Informe de la Comisión de Gasto Público, cuando se tiene en cuenta que el gasto público en pensiones alcanza 3,9% del PIB o sea que asciende al 25% de los ingresos fiscales totales del Gobierno Nacional. De no adelantarse una reforma, la cobertura en pensiones se reduciría al pasar del 37,3% en 2013 al 17,6% en 2075 y las dificultades de la sostenibilidad financiera del sistema se exacerbaría con el envejecimiento de la población que llegaría, como se anotó arriba, a 21% en 2050. ¿Qué tipo de reforma al régimen de pensiones necesita Colombia? Al respecto, en días pasados ya se han comenzado a escuchar planteamientos por parte de los Presidenciales en esta materia, donde parece existir un consenso en que si se requiere la formalización laboral y una reforma pensional que conlleve a mayor cobertura, a lograr la sostenibilidad financiera del sistema y a eliminar la competencia entre los régimen de prima media y de capitalización. Esperemos que la reforma pensional sí resulte ser finalmente una prioridad efectiva del nuevo Gobierno.

 

Columna de opinión tomada de: La República

 

 

 

Para no retroceder

Autor: Julián Domínguez Rivera

 

El mundo camina al filo de una guerra comercial que amenaza los avances en la integración global. La tensión entre Estados Unidos y China genera preocupación en todas las latitudes por las impredecibles consecuencias que tendría la escalada proteccionista. Si bien la presión de empresarios de EE. UU. podría impedir la imposición de nuevos aranceles a China, debido al efecto espejo que golpearía el corazón de varias industrias de ese país, lo que amenaza la hegemonía republicana en el Congreso, la volatilidad de las decisiones en la Casa Blanca hace que todo penda de un hilo.

Es de esperar que gobiernos y organismos multilaterales tomen acciones antes de que venga el desastre, que haría retroceder el crecimiento económico global, calculado por el Fondo Monetario Internacional en 3,9 por ciento para este año. 

Esto como consecuencia del golpe sobre los índices de confianza que ahuyentaría la inversión y la profundización en la integración comercial. Y es que el ser humano aborrece la incertidumbre, pese a que convivir con ella es una condición inevitable: las ‘bolas de cristal’ y demás artes adivinatorias no han demostrado su eficacia para predecir el futuro a un nivel macro.

El signo que parece prevalecer es el de la intranquilidad por una posible guerra comercial, a lo que se suman los impactos políticos de actuales y futuros brexit, fenómenos climáticos, problemas de seguridad asociados al terrorismo y la corrupción que tumba gobiernos, como lo ocurrido con Pablo Kuczynski, en Perú, y Lula en Brasil.

Sería interesante conocer las propuestas de los candidatos a la presidencia De Colombia frente a esta ‘sombra’ que se cierne sobre el planeta. Es equivocado pretendernos una isla y centrarnos solo en lo doméstico, como ha sido el devenir del actual debate político. 
Como hemos visto en las crisis globales, todo tiene potencial de afectarnos. 

Y es que los tiempos que vivimos son altamente desafiantes, de allí que sea fundamental que el país y quienes aspiren a gobernarlo, además de centrarse en los temas internos, planteen también una visión frente al entorno global. 

Un breve vistazo a lo que pasa en Latinoamérica arroja que la región tiene perspectivas favorables de crecimiento, debido a los mejores precios de las materias primas. Pero también enormes desafíos. Continúa el fortalecimiento de la democracia con la elección de nuevos gobiernos de ala moderada, como son los casos de Argentina, Chile y Ecuador. Brasil, Colombia y México refrendarán también este año en las urnas su talante democrático. 

En contraste, se agrava la crisis en Venezuela, con incalculables consecuencias para su debilitado aparato productivo y la calidad de vida de sus habitantes. Y para Colombia, el mayor receptor del éxodo de venezolanos, frente a lo cual debemos demostrar solidaridad como nación y a la vez definir, de manera estructural, acciones de manejo de esta situación.

Son muchos los retos de la región y el mundo. Pero la integración comercial, la promoción de la inversión, el fortalecimiento empresarial y la lucha contra la corrupción son caminos para cimentar un mayor crecimiento y bienestar. Ojalá así se promueva desde la política, apelando a la sensatez para que la incertidumbre no sea la que reine.

 

Columna de opinión tomada de: Portafolio